Ropa Separada, Cabeza Tranquila
Llevas toda la semana viendo el mismo montón de ropa sucia en el piso del cuarto. Crece, se mezcla, y cada vez que pasas por ahí te acuerdas de que todavía tienes que separarla antes de lavar.
Con la cesta, cada quien echa su ropa donde va desde el primer momento. Claras a un lado, oscuras al otro. El día de lavado ya no empieza en el piso: empieza rodando la cesta hasta la lavadora.







